¿Hace cuanto no escribo un post?, ya perdí la cuenta. No importa, lo que importa es que estoy muy esperanzado y tengo muchas ganas de vivir.
El camino que tengo por delante es largo y el esfuerzo será grande, pero tengo fe de que lo voy a superar y que llegaré al final con la frente en alto, sin importar cuantas cicatrices me queden por pasar entre la maleza y por haber enfrentado las feroces bestias que allí se ocultan.
Mi vida pronto dará un vuelco total y estoy muy contento de que será así, no importa cuantos sacrificios deba hacer, pero los haré con el mayor de los gustos, todo por una palabra; libertad.
Anhelo ser libre para ser humilde, para ser yo mismo sin esconderme bajo una careta, para hacer y decir las cosas como deben ser y no como otros quieren que sea. Libre para no aparentar, para no mostrar una vida falsa a los ojos de otros y luego darles la espalda para seguir llevando una vida miserable de nuevo, una que no deseo seguir teniendo.
El tiempo corre y yo debo correr con el. La libertad me espera y voy apurar el paso sin pensar en los límites. No viviré para siempre, pero quiero que sea bueno mientras dure, porque lo malo ya lo viví y ha sido demasiado. En mayo o junio debo haber cumplido mis metas, así lo he trazado, pero espero que sea aun más pronto que eso.
Estos meses serán difíciles, pero no me importa, es el primer paso que debo dar. Luego de haber completado la difícil primera fase lo demás solo será constancia, sin importar que sea lo que me toque vivir. Todo en la vida tiene un precio y yo ya he pagado mucho sin saber por qué, y ahora estoy dispuesto a seguir pagando, pero esta vez por mí, no por satisfacer a nadie más, no por sacrificar mi vida para alguien más. Vivir para mi es la meta y el resto del mundo… si, eso mismo, que se joda!!!…
Muchos pensarán que por mi larga ausencia quizás se me haya olvidado escribir. Pues no, sigo aqui, en silencio.
No se me olvidó escribir, es solo que estoy pasando por una etapa en la cual pienso más cosas de las que podría llegar a redactar. En mi cabeza se libra una terrible guerra entre el sentir y la razón, entre los recuerdos y el futuro, entre el hombre que fui, el que soy y el que quisiera ser. Por ello he tenido abandonado el blog y no he leido mis favoritos.
Estoy de vuelta porque simplemente no consigo mejor manera de dejar salir lo que siento y lo que pienso, que escribiendo.
En otros post he hablado sobre mi “estupenda memoria” y como esta ha venido jugándome pasadas, unas por recordar demasiado y otras por no hacerlo.
Mi capacidad de retención durante la niñez y parte de mi adolescencia era impresionante, podía grabarme números telefónicos, fechas, conversaciones, situaciones, voces, rasgos físicos y una cantidad de imágenes que asustaría a cualquiera. Para estudiar tampoco se me hacia difícil, con leer dos o tres veces un cuestionario ya recordaba un gran porcentaje de los conceptos (no los escribía al caletre para aprendérmelos de forma diferente al resto), así que los exámenes se me hacían un juego; siempre y cuando no llevasen operaciones matemáticas.
A veces mi memoria y capacidad de análisis llegaba a niveles ridículos, tal y como se lo conté ayer a Mariale (después les hablaré sobre el encuentro). Digo ridículos porque llegaba a un lugar analizando cada cosa, observando cuantas personas había, si eran mujeres, niños, hombres, cuantos eran y donde estaban. Podía recordar cada detalle de lo que estaba frente a mis ojos, desde un simple cartel hasta un carro doblando la esquina y la hora en que sucedía.
Esta situación duró varios años, al punto que me di cuenta de que lo hacia como mecanismo de defensa, o paranoia quizás; ya que durante un tiempo pasé por momentos difíciles que me hacían sentir amenazado e incluso perseguido, por lo que hasta buscaba alguna ruta de escape, como llegar a la puerta y la mejor manera de salir de un sitio.
Justamente en la época que mi memoria ya daba signos de flaqueza (para recordar hechos recientes), vi una película que mostraba un poquito de lo que me sucedía (salvando las distancias claro). En una escena de “La identidad Bourne”, Jason y Marie están en un restaurant, y él le comenta que no entiende el por qué de ciertas cosas, y entre ellas estaban qué podía recordar todo cuanto veía sin recordar su propio nombre. Asimismo por qué pensaba en la mejor manera de escapar aunque no hubiese peligro latente. Al principio me quedé impresionado, pero después me dio risa de mi mismo y me pregunté “¿miedo de qué si todo acabó?”. Efectivamente, mi problema había terminado hacia cerca de dos años, pero aun pensaba igual, analizaba igual y hasta aprendí a defenderme (física y mentalmente) de todo cuanto pudiese pasar.
Creo que ese fue el punto final de mi memoria, un punto en el cual era capaz de recordar hasta los detalles más insignificantes de al menos 17 o 18 años de vida. El síndrome de persecución con el tiempo desapareció, junto a mi capacidad para recordar hechos recientes.
Adaptado ya a esta nueva situación, poco a poco fui descubriendo como recordar cosas como una llamada telefónica o una lectura “X”; simplemente dándole real importancia como si de un asunto de vida o muerte se tratase. El resto solo debía anotarlo, andar siempre con una libretita o el celular en mano para dejar registros.
A veces la situación se me hacia tan difícil que durante un tiempo me convertí en un despistado total, me la pasaba en las nubes. ¿Qué me ayudó a salir de eso?, la lectura. Comencé a leer todo cuanto veía; Internet, revistas, libros, etc., y de alguna manera las cosas mejoraron. Puede que no haya recuperado la capacidad de retención de otrora, pero si la de análisis; aunque no a los mismos niveles de antes y menos con aquella paranoia.
En la época que mi memoria “se transformó”, yo no escribía absolutamente nada, estaba lo suficientemente ocupado y presionado en distintos aspectos como para ello. Puede que estos factores hayan sido los causantes, pero aun así no me quejo, ya que me siento más normal; no como un bicho raro que ve todo a su alrededor como si fuese una maquina de vigilancia.
Es bueno saber que puedo andar por la calle tranquilo, sin pensar de más, sin recordar mucho, solo lo que me interesa. Saber que he podido olvidar las cosas malas, saber que puedo ser fuerte aprendiendo de ellas.
Puede que mi “disco duro” esté casi lleno, pero todavía puedo sustituir algunos archivos y asignar memoria extra a cosas que me vayan sucediendo, solo debo ponerles la etiqueta de “importante” y allí estarán. Para recordar todo lo demás uso mi celular, mi laptop, o un simple pedacito de papel, porque no quiero que nada se me escape.
Lo complicado es que debo saber como administrar mis viejos recuerdos. Sobre todo para evitar que algunos de ellos regresen a mostrarme espejismos y luego terminen dejándome el infierno.
PD: Esta divagación llegó a ustedes por cortesía del “Café no me acuerdo como te llamas”, en la calle no se que verga de Altamira, y de “Guendis”; “Guendis”, no cuadra conmigo.
Hoy pasó lo que tenía que pasar, supe que definitivamente ella jamás será para mí.
La llamé a media tarde desde un centro de comunicaciones. Al no saber quien era contestó con voz animada, pero cuando escuchó mi voz todo cambió. Primero le pregunté como estaba y como había pasado este último mes y medio; una palabra corta y un largo silenció luego de su respuesta delataron un profundo desprecio hacia mí, “bien”. Luego le pregunté donde estaba y otra respuesta terminó de clavarme lo que le restaba del puñal “ese no es tu problema”. Nuevamente silencio total.
Acto seguido le pregunto el por qué de su trato hiriente hacia mi, el por qué tanto desprecio y hasta odio, si hasta hace mes y medio ella era un ángel conmigo. No hubo respuesta. Mientras, intentaba sacarle las palabras, intentaba también al menos salvar la amistad que nos unió durante 5 años y que recuperamos cuando comenzó noviembre luego de 12 años de vacío. Todo fue en vano.
En esa llamada dejé salir mucho de lo que sentía y creo que faltó aun más, porque hubo palabras que por nerviosismo, tensión y tristeza se quedaron flotando en mi mente. Nunca dije a nadie las cosas que dije hoy. Es una situación demasiado fuerte para mí, demasiado cruel. Y es exactamente eso lo que ella ha sido conmigo, cruel; no me lo merezco.
Le pregunté si había leído el correo que le envié y me dijo “si lo ley ¿y?”. Fue allí cuando me di cuenta que había hecho una llamada para “hablar solo”, porque prácticamente ella no estaba allí, hubo demasiados silencios y no quería hablarme, y creo que hasta se reía de todo lo que le decía. Si de verdad no quería hablarme era mejor que me trancara el teléfono, me hubiese parecido mas honesto que hacerme sufrir en silencio. Y ya llevo casi dos meses sufriendo en silencio… ¡maldita sea!
Tuve que ser sincero y decirle que mentí cuando le dije que había leído el libro que me regaló, la verdad no tengo siquiera el valor de abrirlo. Ese libro tiene una dedicatoria suya y dos fotos, una de la navidad del 96 y otra reciente. No puedo ni pensar que ese libro está allí, envuelto en una de mis camisas, dentro de una gaveta que llevo mucho tiempo sin abrir. Jamás me imaginé que esto me pasaría, de una manera tan abrupta y menos con ella; ¡si ella! La vida no es justa, no conmigo.
¿Qué coño tiene que hacer uno en esta vida para que una mujer se de cuenta que uno la ama de verdad? ¿Acaso valgo tan poco o soy tan horrendo y perdedor como para ella? ¿Por qué carajos me tortura tanto? ¿Quién se cree? ¡Maldito sea mil veces el amor que siento por ella! Y vale decir… ¡maldita sea mi memoria! De no ser por mi “estupenda memoria” no estaría pasando por estas, ya que no recordaría nada ni a nadie de mi infancia, ni a ella que fue mi mejor amiga.
No soy parte del estereotipo que caracteriza a mis congéneres, no soy la clase de hombre que ni siquiera recuerda el nombre de la mujer con la que pueda despertar al día siguiente. Tengo el defecto de sentir y vivir para una mujer, y no precisamente para que me abra las piernas a cada rato, ese es mi maldito defecto. ¿Acaso ese es el tipo de hombre que le interesa, no verdad? Seguro le interesa un desgraciado que la engañe cada dos segundos y que más adelante termine golpeándola como un marica, entonces ¡que te aproveche!
Y ahora que lo pienso, creo que haré caso de lo que dice mi mejor amiga; que recupere mi vida y proyectos, y que me olvide de quien solo sabe hacerme daño (y miren que ella ha sido testigo de muchos de los golpes que me he llevado). Pero ambos coincidimos en algo, este es el peor de todos, por lo cual no lo catalogo de golpe, sino de asesinato moral (previa tortura claro).
Lo pienso y me parece increíble, absurdo, ridículo; ¿Cómo vine a caer yo en esto? A finales de octubre ella estaba en lo más profundo de mis archivos, apenas como un recuerdo feliz de la niñez y como mi primer amor imposible. Hoy me doy cuenta de por qué estaba ese recuerdo allí y cuan grande es su significado; lamentablemente es el amor de mi vida. Pero hay que dejarlo ir, intentar borrarlo cueste lo que cueste.
Estoy escribiendo este post para tratar de convertir amor en odio, porque la rabia me hace olvidar, igual que el desprecio y el asco que ella siente por mí. Aunque les juro, me gustaría conservar su amistad, pero su trato en las últimas seis semanas y en especial el de hoy me hacen pensar cuan hipócrita y falsa puede ser. No la acuso de ello, pero es la sensación que me dejó.
Es que no me explico como una mujer puede ser tan maravillosa conmigo y que luego de confesarle que la amaba me trate como un insecto. Yo hubiese preferido un NO desde el principio, para así evitar una larga agonía como la que he tenido. Ese NO que pudo haberme evitado tanto dolor, que pudo haberme hecho entrar en razón desde el 29 de noviembre pasado, que pudo haberme dejado medio corazón funcionando y no los retazos que hoy me he traído a casa.
Literalmente hoy puse mi alma en el teléfono; y ella la devoró sin piedad con esos silencios y monosílabos que a cada segundo me consumían, y que por algunos minutos me quitó el aire y que me pusieron el corazón a mil.
Luego de la llamada tuve que “descansar” un ratito, ver mi triste reflejo en el espejo y tomar fuerzas para llamar a alguien más, a una amiga que quizás mañana veré; y cuyas palabras me tranquilizaron y me dieron fuerza para volver a la calle.
Al salir de la cabina telefónica me fui a la barbería; y mientras el barbero hacia lo suyo, entré en una especie de estado hipnótico, ya que no respondía nada de lo que se me decía. En esos momentos la película de nuestras vidas me rodó completita en la cabeza, desde el día que nos conocimos, pasando por el acto de promoción de sexto grado hasta el ultimo día que la vi en el 99, en el carro de su padre. Me da una nostalgia increíble de solo pensarlo.
Quizás hoy fue la última vez que escuché su voz y me duele terriblemente que sea así porque la verdad no quiero perderla ni que se vaya de mi vida. Ojalá volvamos a ser los amigos de antes y que yo pueda minimizar este sentimiento. De lo primero tengo muchas dudas, ya que no creo que ella vuelva a buscarme jamás ni para ser su amigo. De lo segundo; el destino verá que hace conmigo…
Me costará una y parte de otra desprenderme de su recuerdo, ya que prácticamente está en todas partes. Ya no puedo escuchar ni siquiera la música que me gusta, por supuesto la de los 90, ya que salvo excepciones todo lo relaciono con ella. No puedo ni ver algunas películas, ni siquiera carreras de Formula 1 de esos años, porque me recuerdan todo lo que vivimos juntos en la escuela, y las tardes que yo pasaba pensándola y escribiendo cosas tal y como lo hago ahora. Ni aquella canción con la cual la soñaba al amanecer cuando viajaba solo en aquel enorme autobús. ¡Prácticamente nada! Me atormenta de verdad, y lo único que tengo para “liberarme” un poquito es este blog, que ya más bien parece una especie de Diaro de Bridget Jones versión masculina.
He aquí la canción que “cierto niño” repetía una y otra vez en su walkman desde las 5:30 a.m. hasta que salía el sol, mientras viajaba camino a la escuela como único pasajero de un enorme autobús escolar en los ya lejanos 1996 y 97. Una ruidosa maquinaria amarilla que lo paseaba a altas velocidades por varias avenidas de la ciudad. Su asiento siempre era el mismo, el ultimo de la fila izquierda, detrás del conductor. Allí se acurrucaba, colocaba sus rodillas contra el espaldar del asiento delantero; y en su media hora de soledad soñaba con cierta niña. Pensaba mil formas de decirle lo que sentía, y pensaba en la fuerte amistad que los unía, sin embargo nunca pudo confesarle su amor (hasta que 12 años después ocurrió algo inesperado)… Pero esa es otra historia… Y así como esta, también hay otras canciones, cada una perteneciente a una época determinada y adjunta a situaciones determinadas.
He superado muchos obstáculos en mi vida, y aunque esto pase todos los límites no desmayaré. Primero librando una lucha interna entre la razón y el corazón, y segundo luchando para entender que el pasado es pasado, y allí se queda. No quiero perder la guerra y que su fugaz paso por mi vida deje un terrible saldo, un cuerpo sin alma incapaz de vivir por si mismo, sino de vivir… por vivir.
En este momento tengo muchas ideas dispersas, muchas cosas en mi cabeza y se que este texto ya está largo, pero aun tengo mucho que contar. Es que por un lado una me rechaza y por otro una me ama. A esta última no puedo corresponderle y lo sabe, pero lo haría de no estar pasando por esto. Así que eso de que “un clavo saca otro clavo” no va conmigo. Seguro conseguirá alguien mejor que yo, rápidamente. Porque esto no es un clavo, esto es un misil que atravesó una muralla, y más que atravesarla; la hizo pedazos. A ver como logro rearmarla…
Y para rematar, el 16 de diciembre me mandó un SMS que decía: “Por favor tu no me amas, no vuelvas con el tema. Además tú no te has enamorado jamás, te lo aseguro. Lo que te ha pasado son vivencias pero el amor no lo has vivido”. ¡Si claro!, ¡Seguro! ¿Y esto que coño es?... ¡¡No me jodas!!
Una última cosa (por ahora): ¡¡Maldito sea mil veces Facebook por cada vez que respire un chino en el mundo!!
PD: Esto no acaba aquí, esta historia será ordenada y contada como es debido, porque todo, absolutamente todo es digno de una novela corta; después decido si se publicará o no. No sé si los tenga hartos ya con esto, pero simplemente no puedo dejar de escribir.
Este es mi primer post de 2009. Debería ser muy diferente, pero no puedo dormir. Quizás más tarde escriba algo coherente y con mejores animos, pero por ahora esto es lo que hay.
Esta canción la tenía prácticamente olvidada y creo que es la que más se ajusta a la dificil situación que atravieso. Su letra lo dice todo... así me siento; ni una palabra más, ni una palabra menos...
Bueno ahora si, este es mi ultimo post del año. Como saben 2008 no fue un buen año para mi, salvo contados episodios en estos últimos 2 meses. Episodios que dieron paso a un acelerado y difícil (más bien cruel) fin de año.
Espero que 2009 sea un año de cambios positivos, un año en el que lo malo quede atrás, en el que pueda borrar caras, momentos y emociones que solo me hacen mal. Nunca me vi en situación parecida, pero debo admitirlo, esto me sirve para el resto de la vida. Una experiencia de la que he aprendido mucho, aunque haya sido a los golpes.
Un final, un triste final de año para mi; pero soy optimista de cara al futuro. Tampoco imaginé que iría a convertir mi blog de relatos, fantasías y críticas; en una especie de diario personal. Pero bueno, todo a su tiempo y justa medida. Ya retomaré el camino por el cual comencé a andar. Mientras intentaré sobrevivir en el campo minado que estoy atravesando para volver a ser lo que fui, o quizás mejor .
Luego de la llorantina inicial, quiero agradecer a todos aquellos que han pasado por aquí desde que decidí retomar DT. A mis adoradas amigas y colegas (vean mis favoritos, gracias), también a quienes a pesar de no comentar me mandan mails, y a quienes solo pasan a leer; si, ustedes los 87 de aquel rincón. Eternamente agradecido, porque sin ustedes Delirium Tremens seria solo letras pérdidas entre bits y bytes.
¿Propósitos de año nuevo?, La verdad nunca los hice, pero este año los haré por todo lo vivido. El principal, intentar ser feliz y olvidar. Ya lo demás vendrá con mucho esfuerzo, mucho trabajo y mis ganas de vivir.
Pórtense bien, trabajen duro, sean honestos y amables con el projimo (aunque te caiga mal… jajajaja). Y si por si acaso algún día recibes un golpe… ¡devuélvelo! Nunca pongas la otra mejilla, ¡rendirse jamás!
A todas y todos les deseo un 2009 “pleno de dicha, salud, amor y pesetas” (como decía mi bisabuela). Un gran abrazo y ¡Feliz Año Nuevo! :D
Hace un mes de aquel día y los recuerdos están muy vivos en mi. ¿Qué más podría decir ya?, estoy resignado. Solo quería decirle algo aunque mis palabras para ella no valgan nada...
Yo estaba escribiendo una historia, que por ahora no tengo el valor de continuar, porque la verdad no será leída por quien yo lo deseaba. A pesar de tener un enorme borrador de 14 páginas (a espacio sencillo y en Times 12), y de haberlo dividido en varias partes, prefiero cesar su publicación.
El tiempo tras nosotros era una historia que pretendía mostrar un lado diferente de la infancia, más allá de los juegos y de la simple inocencia que caracteriza a un grupo de niños de entre 7 y 12 años. Era el mundo visto a través de los ojos de un pequeño cuya vida era bastante particular.
El borrador es muy extenso, pero aun faltaba mucho por escribir, todavía tenía muchas ideas y situaciones rondando en mi mente.
No puedo explicarles los motivos por los cuales tomo esta decisión, solo puedo decirles que ya vendrán cosas mejores, y que aunque llegase a terminarlo no pienso publicarlo.
Ya pasó navidad y solo queda el año nuevo, que rápido se va todo. Como falta poco para el 31, me puse a pensar lo que ha sido este año para mi, y solo tengo una cosa que decir; ¡Dios, que difícil fue!
Definitivamente 2008 me dejó algo, me convirtió casi en un nazareno, ya que tuve que cargar una pesada cruz en muchos aspectos, especialmente en lo económico y en lo sentimental (esta ultima pesa horrores desde que acabó noviembre).
Pero bueno, son “pruebas” que nos pone la vida a veces, solo que a mi me convirtieron en una especie de “test driver” de hechos insólitos y tragedias durante 2008. Increíble pero cierto; me saqué “el Kino al revés” por decirlo de algún modo.
Aun así soy optimista de cara al 2009, creo que todo va a mejorar, menos aquello que más anhelo (y que me duele muchísimo), y que hace días me resigné a perder; ella. Del resto no me preocupo mucho, todo debe volver a la normalidad.
Mientras la gente hace sus promesas de año nuevo, yo llevo meses cumpliendo una, aquella que reza “haré dieta y me ejercitaré en enero”, pues he bajado como 12 kilos desde octubre (sin ejercitarme) y espero seguir bajando. He comido poco estas navidades, no porque lo desee, sino porque ahora me lleno rápido, a tal punto que he perdido talla y media. Rebozo de salud y no me quejo.
Tengo muchos planes para 2009, demasiados diría yo. Hacer mis pasantías, dedicarle tiempo a varios proyectos personales, hacer mi tesis, comprarme un carro y el mas importante; alquilar un apartamento solo para mi (tipo estudio claro). Se que será largo el camino y que vendrán muchos sacrificios, pero bien lo vale; la vida me llama y la quiero vivir.
Ahora solo me queda una cosa, luchar porque en 2009 la vida sea mejor, para que sea como fue hasta 2007; sin sorpresas desagradables ni malos momentos.
Solo hay un día de este año que jamás olvidaré, y que considero como el mejor de mi vida, el 28 de noviembre. Quienes me leen saben que pasó ese día y cuan marcante es su recuerdo para el resto de mi existencia.
Con respecto al blog, no sé, quizás deje el “oh querido diario” de lado, pero no puedo asegurarlo del todo ya que es la única manera que tengo de desahogarme sin perder el tan preciado anonimato. Continuaré con mis relatos y publicaré algunos viejos luego de que los pula.
Se que mucha gente me lee, unos por interés real, otros por curiosidad y otros porque son chismosos. A todos gracias, de verdad; porque sin ustedes mis palabras se perderían en punto pequeñísimo de la red.
Este no es mi último post del año, ya vendrá otro, quizás para contar la odisea que me toque pasar en estos días finales de diciembre, para contarles X cosa o simplemente para decirles ¡Feliz año!...
Ya regreso, voy a ver… erhmm… “la cocina”… jajajaja
Hola, hoy es Noche Buena; tiempo de unión entre familia y amigos. Un bonito día (en algunos casos) que pone punto final al ajetreo del mes, a infinidad de preparativos, a la locura citadina y al consumo desmedido. Ya solo queda año nuevo y se acabó esto; y en enero... bolsillos vacios, gente con kilos de más y remordimientos por quien sabe que cosas; pero en fin, es parte de nuestra cultura.
Hoy ha sido un día duro para mi, ya que no estoy en Caracas sino en una ciudad satelite cercana a ella; sin embargo, no me salvé del infierno que estas fechas significan. Colas por todos lados, gente caminando en manadas y en todas direcciones, calor insoportable, dependientes malencarados, colas interminables en los bancos, presión de mi madre, mi tia y mi abuela por cumplir sus órdenes y deseos haciendo de chofer y mandadero por donde les dé la gana y cuando les dé la gana, y para rematar el aire acondicionado del carro de mi mamá se daño, por lo que conducía un sauna con ruedas ya que los vidrios tampoco querian bajar. Me están haciendo la vida de cuadritos, y yo que queria pasar mi navidad y año nuevo solo en Madrid. :(
Tuve que soportar todo eso junto y estoy tan cansado que no quisiera ni cenar, solo deseo dormirme temprano; además no tengo animos de celebración por algo que ustedes ya saben. Si, tendré una amarga navidad... otra vez.
Aprovecho la ocasión para agradecerle a mi amiga Mariale por el premio que me ha otorgado, de verdad me toma por sorpresa ya que no pensé que un blog como este pudiese ser tomado en cuenta para algo. Mariale, es un honor viniendo de ti, de verdad... gracias :D
Quiero desearles a ustedes mis queridos 83 lectores fijos, los 8 suscritos al feed, los que comentan y los que no, una muy pero muy Feliz Navidad. Pasenla bien y portense tan mal como yo lo haría... :D
Pati y Mariale... ¡va por ustedes!... (pues sí, tengo una igualita que me regalaron y es solo para mí, aunque en este pais cuesta un ojo de la cara).
Oficialmente estoy muerto en vida, no tengo fuerzas ni para escribir este post. Anoche ella practicamente me mató, me atravesó el corazón con ese maldito puñal que lleva desde hace 2 meses consigo. Ojalá me caiga un rayo o me pase algo porque de verdad no soporto esto que siento, es demasiado dolor para mi solo. Si, me quiero morir.
Anoche escribí algo que me ha dejado impresionado, algo que nunca pense sería capaz de decirle a nadie. Obviamente no puedo publicarlo aquí; pero enciendo mi laptop y leo una y otra vez todo lo que dije, y la verdad es que no me lo puedo creer. Ese texto tiene un destino seguro, solo espero poder encausarlo hacia el tan pronto como sea posible.
No pude dormir, fue una madrugada terrible; es dificil lidiar con mis pensamientos. No hacía más que ver el reloj a cada momento, dar mil vueltas en la cama, tomar agua y repetir diez mil veces "duermete ya, ¡deja de pensar!"; y así hasta después que amaneció. Cuando mucho dormi un par de horas esta mañana, quizás entre 7 y 9. Además me duelen las admigdalas pero me siento bien del resto, aunque de vez en cuando me dan escalofrios. Intentaré "ahogarme" en una taza de café y pensar que haré el resto del día, aunque lo más seguro es que lo pase escribiendo.
Como se habrán dado cuenta, vivo también a través de la música; pensemos que ella me quita y me da. El tema de hoy, digamos que es "la visión de uno", el sentir de uno, a la espera de cualquier cosa. Ojalá les guste, ya es uno de mis temás sagrados, a pesar de que lo descubrí hace pocos meses.
Una lluviosa tarde de 1992, un niño de 8 años miraba a través de una ventana, las extrañas calles que recorría en su ruta del transporte escolar. Temeroso y acurrucado en su asiento, intentaba protegerse del frío y de las miradas amenazantes que recibía, ya que aun era “el nuevo de la escuela”. Con la cabeza pegada al cristal de este gigante y antiguo autobús amarillo, ve con temor los oscuros pasajes por los cuales transita, a la vez que mira de reojo a quienes le rodean.
De pronto el gigante amarillo se encuentra ante una encrucijada, había dos caminos a tomar. El niño estaba seguro de que el conductor continuaría en línea recta, bajo la sombra de los árboles. Pero en un movimiento inesperado, éste se encamina por el que a todas luces parecía el menos indicado, una pronunciada cuesta.
El ascenso comenzaba en curva y su inclinación era lo suficientemente exagerada como para hacer que el pequeño se llenara de terror y se sujetase con todas sus fuerzas al respaldo del asiento delantero. La potencia ejercida por la maquina parecía no ser suficiente como para llevar tanto peso hasta el final de la escalada. La lentitud del movimiento del autobús daba la sensación de que en cualquier momento éste podría irse hacia atrás o incluso voltearse; y más aun en plena lluvia.
A medida que iba avanzando la escalada, el ambiente comenzaba a parecer más aterrador. Las serpenteadas curvas dibujaban en sus ojos el boceto de una tragedia. El ambiente oscuro y sombrío de estas zonas pobres y de alto riesgo le atemorizaban cada vez más, pero no había nada que hacer, simplemente esperar un desenlace. Los minutos que tardó en subir el autobús, fueron su primera experiencia de miedo, solo y lejos de casa.
Ya en la cima, el pequeño vuelve a la calma, pero aun desconfía del camino que falta por recorrer. Frente a si, una avenida casi desierta, que del lado izquierdo muestra media ciudad y del otro una oscura montaña. Segundos después van apareciendo pequeñas casitas, y frente a ellas enormes edificios, todos rodeados por una espesa vegetación, que le daban un carácter bastante lúgubre. Un gran estacionamiento y al final del mismo, un basurero.
El autobús recoge a varios niños en esta calle, pero nuestro protagonista ni se atreve a mirarlos, por sentirse el bicho raro del lugar.
Otra calle, una que da a la verdadera cima de la montaña y que muestra el otro lado de la ciudad, prácticamente dividida en dos según la vista que este lugar proporcionaba. Un niño más y el transporte continúa su senda.
En el punto más alto de la colina hubo una nueva parada. Por cosas del destino el pequeño alza la mirada ante el enorme edificio que tiene de su lado. Mira con detalle su oscura entrada pero no ve a nadie. El autobús arranca y segundos después alguien toca suavemente su hombro. Él voltea rápidamente y con algo de temor, pero cuando alzó la mirada sus ojos se iluminaron como quien ve un hermoso amanecer frente al mar. Su corazón comenzó a latir tan fuerte que casi no podía respirar; creía estar viendo un ángel. Era la niña mas linda que había visto en su corta vida.
No respondía a lo que ella le decía, solo la miraba, parecía estar hipnotizado durante esos segundos. De pronto reacciona y se da cuenta de que le está hablando, le pide disculpas y ella le vuelve a repetir lo que había dicho.
Ella: ¿Está ocupado?, ¿Puedo sentarme aquí? El: Si, claro, ¡siéntate! Ella: Ven “J” -le dice a su hermanito-
Ya sentados, el niño de la ventana dejo de sentir temor y de pensar en quienes le rodeaban, solo prestaba atención a la niña que tenia a su vera.
Ella: Mucho gusto, me llamo Z EL: Encantado, soy H Desde el primer momento comenzaron a llevarse bien, pero H no salía de su asombro, al ver como podía existir una niña tan bonita, tan distinta de las demás en todo sentido. No era gritona, ni egocéntrica, sino más bien inteligente, sencilla y alegre.
J era un niño muy simpático, acataba todo cuanto le ordenaba su hermana mayor, y a diferencia del resto de los de su edad, se mantenía sentado junto a ella como si de su guardiana se tratase.
A medida que continuaba el viaje la conversación entre Z y H se hizo más amena. Sin embargo, ella no ocultaba su temor al estar en una nueva escuela, y el hecho de viajar en un autobús tan grande y repleto de niños. A lo que él le respondió con una frase clásica, “ya somos dos”.
H ya tenía algunos días en la escuela y estaba adaptándose a los procedimientos de formación; cantar el himno y rezar antes de ir al salón. Siempre consideró todo esto ridículo y tedioso ya que no le gustaba estar entre tanta gente.
Unos minutos después el autobús se aproxima al descenso. H se sujeta con fuerza del asiento delantero y le dice a Z y J, “agárrense duro, esto podría voltearse”. Z no presta atención a la advertencia de H, pero cuando siente la velocidad a la que el conductor los lleva, sujeta a su hermanito con una mano y con la otra se aferra al asiento.
Al llegar a la avenida principal, la conversación continúa. H pregunta que grado estudiarán ambos. Z le dice que 3ro; entonces él sonríe y le contesta, ¡yo también!. J estaba por comenzar en 2do.
Aun quedaban unas cuantas paradas y un largo camino por recorrer, pero todo se hizo muy rápido mientras conversaban. Por fin entran a la calle que da a la escuela, los nervios se apoderan de los 3 y esperan hasta el último momento para bajar. H los guía hasta el patio, donde había que seguir un protocolo antes de entrar a los salones.
Las caras de varias maestras cuarentonas y amargadas, presagiaban que el día no seria muy agradable para nadie. Sin embargo, una de ellas no perdería el buen humor, era la maestra de 3er grado, la adorable Carmela.
H le dice en voz baja a Z cual sería la maestra, pero inmediatamente una bruja lo manda a callar. Era Katiuska, la dictadora de 6to grado.
Las filas estaban en perfecto orden, de menor a mayor y de izquierda a derecha. En un patio que para los más pequeños parecía ser enorme, pero que por la gran cantidad de estudiantes podría resultar claustrofóbico.
Un timbre ensordecedor avisa que es hora de entrar a clases. El pequeño y oscuro salón junto al patio les espera. La maestra en la puerta, les recibe con una sonrisa que nadie olvidaría jamás. Era sencillamente un amor de persona.
Al entrar, ambos escogieron dos pupitres uno detrás del otro, justo en medio del salón. H estaba sentado detrás de Z, quien tardó poco en relacionarse con las demás niñas. Pasó la tarde y de nuevo el odioso timbre se hizo sentir, avisando que debían formar para irse a casa.
Siempre en orden, los grados se alistan para salir de la misma manera como llegaron, agrupados por filas en el patio. Pero antes de que segundo grado lo haga; Z toma a su hermanito por la mano y regresa a la fila. Es el turno de los niños de 3ero, cada uno a su respectivo transporte. Otra vez, los 3 se sientan juntos.
Nuevos lugares estaban en la ruta del autobús, pero a H ya no le importaba, parecía haber perdido el miedo; solo sabía escuchar todo cuanto Z tenía que decir. Jamás en su vida se había sentido tan confiado respecto a alguien. Ese día supo el significado de una palabra; amistad.
Ojalá pudiese saber que sucede en tu vida, saber como es tú día a día, que cosas te ocurren, y oír de tu boca que sueñas, que piensas y que sientes. Ojalá pudiese estar a tu lado protegiéndote de todo mal, caminando junto a ti, apartando todo aquello que te daña, que saca provecho de ti, que te rompe el corazón. Ojalá supiera la verdad de todo cuanto te pasa, porque tu silencio se convierte en mi agonía, y más cuando se que estás sufriendo.
Ojalá pudiese verte sonreír de nuevo, y tan radiante como siempre fuiste. Ojalá tus ojos ya no dejen salir ni una lagrima más, ni tus manos se apretujen en claro signo de dolor, ni escalofríos se apoderen de ti en las noches. Ojalá puedas descansar y liberar tu mente de todo cuanto te atormenta, borrar para siempre esa negra sombra que tanto mal te hace. Ojalá puedas comprender que hay un mundo que te adora, con muchas almas girando felices en torno a ti, entre ellas la mía.
Ojalá tu vida sea lo que desde niño soñé y deseé para ti; bella y llena de luz como tu nombre, pura como tu alma e infinitamente hermosa como Dios te creó.
No se si significo algo en tu vida, si tengo algún mínimo valor en ella, aun así hay algo que nunca me cansaré de repetir, tu eres un ángel para mi; y estaré siempre a tu lado en lo bueno, en lo malo, contigo o sin ti. Te quiero con todo mi corazón.
Me perdonan que no pase mucho por aquí, es solo que estoy atravesando una "etapa" en la cual las ideas me llegan en momentos que no tengo el computador frente a mi. Paso horas redactando textos mentalmente y a la final no puedo transcribirlos. Aunque he salvado unas pocas ideas de mis ratos de "ocio"; entiéndase, viajes en el transporte público, conduciendo mi "no carro", caminado por X lugar o simplemente en momentos que no tengo ganas de escribir.
No tienen idea de cuantas cosas e historias he imaginado en estos días. Algunas daban para escribir relatos cortos, pero bien argumentados eso si. No obstante, los he dejado pasar. Como saben soy muy analítico y a todo le encuentro "la vuelta", a veces me imagino como seria si los objetos cobrasen vida, como reaccionaria tal persona ante X cosa, o como sería la vida si las cosas más fantásticas ocurrieran; para bien o para mal.
En fin, intentaré poner cabeza fría y volver a la esencia de este blog. Dejar de un lado "el diarismo sentimental"; que no es que no lo quiera, sino que por nacer del corazón, me quita las ganas de escribir otras cosas. Ya lo sé, casi convierto esto en un "oh querido diario", pero no es siempre, asi que... ¡que importa!, si les gusta bien y sino también.
Bendito sea el anonimato de la red.
PD: Que cursi me he vuelto últimamente. Si, es que solo hay un ser en este mundo que sabe como quitarme la armadura y la mascara de hierro, y sacar cosas que creía que ya no existían en mi... solo ella conoce mi verdadero yo.
Hay cosas que muchas veces no puedo decir; que debo callar, pero esta vez no lo haré. Estos días han sido muy duros, demasiado diria yo. Solo quiero dejar un recado, que espero sea escuchado con atención, e interpretado de la mejor manera posible. Abro mi alma de manera definitiva y del modo más sincero que sé, tal y como lo dice el titulo de esta canción; que oficialmente se ha convertido en el soundtrack de este "film", en el soundtrack de aquel bello día... Esto solo pasa cuando uno se da cuenta de algo que no tiene reversa por su magnitud, de algo verdaderamente puro y sincero como jamás nada lo fue, de algo que te impulsa a cambiar tu vida como nunca creiste, de algo que ya es para siempre, y que oficialmente deja un nombre y un destino marcados en el corazón; por más grande que sea la distancia, por más grande que sea el silencio y por más tiempo que pase. Mientras seguiré aguardando con el corazón en un hilo...
Sus pensamientos son hoy como un ave prisionera que solo desea irse lejos y perderse en el horizonte. Es difícil imaginar como podrá borrar lo que siente en momentos que el corazón y la mente se contradicen.
Un rato su yo racional quiere olvidar, pero a los dos segundos su yo sentimental entra en acción y el conflicto no tarda en llegar. Simplemente es imposible esperar en silencio; una espera que se traduce a ratos en angustia y otros en agonía.
¿Como calmar un corazón así?, un corazón que se ha revelado a los designios de la mente. Que quiere salirse del pecho para buscar algo que se le perdió junto al mar, algo por lo que sufre sin saber.
Sus latidos son tan fuertes que el pecho se convierte en un pequeño terremoto, casi de la misma magnitud del que le provocó ese ser que a ratos le alegra la vida, y que a veces pareciera solo existir en su imaginación. Ese ser con el que no para de soñar.
Espera de nuevo sus sonrisas, sus besos, sus abrazos, su suave perfume, su ingenio, su presencia en la vida real. Pero el inclemente tiempo y el silencio hacen eterna la agonía de su ausencia, hacen que el alma pase días y días asándose en el infierno. Y entre vuelta y vuelta en la parilla del Diablo, solo piensa si volverá a verle.
Que difícil es estar de mediador entre ambos, escuchar sus argumentos; los dos con puntos muy fuertes que no dejan decidir de que lado está la verdad interna. El corazón está ahogado en su pena, creyendo en un amor que no sabe si será para si. Mientras que la mente cree que lo mejor es olvidar y seguir una vida diferente a como de lugar. Cree en que se pueden ver de nuevo las cosas de manera objetiva y real.
Son muchos los obstáculos que deben superar, muchos los secretos a descubrir, y muchas las dudas por aclarar. Por ello, la mente solo podrá estar en paz si el corazón no resulta herido, y lucha para que eso no ocurra. Pero de resultarlo, ambos tendrán que irse muy pero muy lejos, dejando todo de lado a ver si pueden sanar en la más profunda distancia y soledad. A intentar ser como las aves que emigran lejos de todo lo malo, en busca de un cielo más azul, de más oportunidades para sobrevivir.
Solo de una cosa están seguros, algo pasará tarde o temprano, y hay que estar preparado para afrontarlo… para bien o para mal.
¿Saben qué?, he tomado una decision; voy a pelear a muerte si es preciso por lo que quiero. Porque ninguna sombra y ningún obstaculo por mas dificil que sea, me impedirá lograr lo que sueño con toda el alma desde hace mucho tiempo. Quien tuvo su oportunidad y no la supo apreciar... ¡se jodió!, así de simple.
He sacrificado siempre mi felicidad para que los demás tengan la suya (que muchos ni la merecen por cierto); pues ahora que se joda el mundo, es mi turno de amar; ¡es mi turno de vivir coño!...
Hoy es el día más feliz de mi vida, no lo puedo negar. Aun así, siento un terrible vacío en el estomago y una fuerte opresión en el pecho, a la vez que mi cabeza dice que quizás esta fue la ultima vez que sus ojos se volvieron a cruzar con los míos; y que mis labios jamás volverán a secuestrar los suyos de improviso.
Sentimientos encontrados se apoderan de mí. Unos dicen que tenga fe y luche hasta el final, otros que siga mi vida tal como está, otros celebran que mi sueño se cumplió de una forma que jamás pude llegar a imaginar, otros que me llenan de dudas debido a su ritmo de vida y proceder, y otros que piden a gritos un mañana mejor que hoy.
El solo hecho de respirar su mismo aire ya era mágico, no cabía de la dicha; a la par que los nervios me hacían temblar más que la gelatina. En un tris se nos fue el día conversando, mientras yo juraba que solo habían pasado un par de horas. Cada vez que la miraba, cientos de imágenes invadían mi mente como si estuviese viendo una película sobre mi vida.
Me guarde muchas palabras por pena, aun así sacaba recuerdos a relucir; prácticamente desnude mi alma ante ella. La complicidad de antaño que había entre los dos, estaba de regreso. Ya me sentía más calmado, sin embargo, yo no hacia más que perderme en sus ojos, eran mi delirio. Entre conversaciones, llovizna y mucho frío, se nos fue la tarde de un día que jamás olvidaré.
Resistí la tentación de robarle un beso, hasta que en el último minuto no pude más. Ya los carruajes venían a por nosotros, y en el instante de su llegada me acerque lentamente para dejar mi alma volar como jamás lo hizo; fue mi primer beso realmente salido del corazón. En pocos segundos, mi vida dio un vuelco total. Sus labios me borraron toda amargura, toda preocupación y me invitaron a vivir, de la manera más pura y apasionada posible. Sus manos y las mías no deseaban soltarse, pero un segundo beso -más largo aun- y un fuerte abrazo, sellaron una despedida en silencio, donde solo hablaron los latidos y las miradas.
Al verla partir me sentí muy mal, estaba dejando ir la mujer de mi sueños. Aun así, subí a mi carruaje con la esperanza de volverla a ver, e imaginando que pasaría por su cabeza en aquellos momentos.
Quizás un centímetro de su cielo no sea suficiente para mí, pero sin duda lo merecía; porque hay quienes tienen el paraíso entero para si y jamás lograrán apreciarlo. Soy de los que siempre lucha a muerte por algo, pero esta vez dejaré que sea lo que Dios quiera; mientras aguardaré en silencio…
Casualidad, nervios, impaciencia, recuerdos, dudas y sentimientos. Solo me gustaría saber que papel juego en esta historia o si por azar estoy donde no tenia que estar... pronto sabré si hay un Dios...
PD: El destino está ultimamente como que "muy juguetón" conmigo, es que me suceden las cosas más extrañas... cuando escribí la ultima letra del post, comenzó a sonar esto en mi playlist, donde hay como 4 mil canciones. Raro no?
Yo no se de donde rayos salió este texto, solo se que es una radiografía exacta de quienes estudiamos diseño y sufrimos por (y con) el día a día.
1. Ya no te da vergüenza babear en clase ni dormirte frente al profesor. 2. Conoces que sabor tiene el pegamento UHU y la opalina. 3. Escuchas el Himno Nacional dos veces en la radio, sin levantarte de tu silla. (En algunos casos hasta 3 veces). 4. Cambiaste tu vocabulario drásticamente:"tarea" por "entrega", "pelota" por "esfera", gente" por "usuarios", "propaganda" por "comercial", "letras" por "tipografía", "hola" por "¿y ahora qué?". 5. No entiendes a la gente que puede gastar menos de 10mil Bs. en una librería. 6. Odias que tus padres te digan "Duérmete ya!" o "Si de todas formas no vas a terminar... acuéstate ya", o hasta la simple pregunta "¿Te falta mucho?" o la peor de todas... "¿Por qué no lo hiciste antes?" aahhhggrr!... esta ultima puede llegar a irritar bastante. 7. Estás harto de la gente que te dice "yo iba a ser diseñador / arquitecto/ publicista pero no se dibujar". 8. Tus amigos que estudian otra cosa no tienen el mismo concepto de TAREA que tu. Siempre dicen "hazla antes de clase" o "pídesela a alguien" o peor aún "no la hagas"; o la típica "es un simple dibujito si eres perezoso" 9. Dormiste más de 20 horas seguidas en un fin de semana. Pero menos de 10 durante de la semana. 10. Puedes discutir con autoridad el contenido de cafeína en distintas bebidas y su respectiva eficacia. 11. No importa cuanto te esfuerces por hacer tu mejor diseño, alguien siempre dirá "por que no le pones esto o le cambias aquí" o "vas por buen camino pero todavía le falta". 12. Escuchaste todos tus cd’s y mp3’s en menos de 48 horas. 13. No eres visto en público sin ojeras. 14. Cuando te hacen una invitación, va seguida de la pregunta ¿...o tienes entrega?? 15. Eres un reciclador efectivo a la hora de hacer las entregas. 16. Bailaste "Polka" con coreografía y todo a las 4 de la mañana con una borrachera descomunal después de la entrega del viernes... 17. Tomas apuntes y llamados con rapidograf, tiralíneas, estilógrafos y lápices de colores. 18. Constantemente creas excusas para explicar a tus profesores de materias que no son de diseño, el por qué no hiciste la entrega. 19. Tienes más fotografías de paisajes y elementos para usar en un diseño, que de gente. 20. Alguien alguna vez te dijo "flojo" "Tu carrera es súper relajada" y quisiste asesinarlo. 21. Tus pesadillas consisten en no terminar algo o no llegar a tiempo a algún lugar. 22. Puedes vivir sin contacto humano, comida o luz solar, pero si se acaba la tinta... ¡caos total! 23. A tus papás les da miedo usar las palabras como "bonito" o "feo" delante de ti. 24. No te importan los autos deportivos. Tu auto favorito es aquel que puede transportar las maquetas más grandes y tu computadora. 25. Diseñas cosas espectaculares sin tener idea alguna de su costo. 26. Posees la marca de diseñador, arquitecto o publicista: un callo en la parte baja de la palma de la mano por el uso constante del mouse. (Esto no aplica para todos). 27. Todos te solicitan para "un dibujito del colegio". Hermanos, amigos, primitos y todo tipo de persona que nunca te llama, excepto para "el dibujito"; que finalmente resultó ser un mapamundi con todos los estados de cada país marcados, más una maqueta. 28. Toda la gente te dice cuanto te quiere y admira tu trabajo cuando hay que hacer un diseño pero....."No hay dinero". 29. Conseguiste la habilidad de dormir en cualquier tipo de soporte ya sean teclados, mochilas, tus compañeros, el suelo, acrílicos, etc. 30. Miles de veces estuviste en un amanecer, sin embargo nunca viste uno. 31. Cada vez que terminas una materia de algún programa de diseño crees que estás súper bien actualizado, pero siempre te das cuenta que hay como 1000 programas nuevos para diseñar que todavía ni conoces.... 32. El tirro, la tinta china, los colores, el rapidograf y la opalina, son para muchos elementos imprescindibles en su vida. 33. Cuando por fin tienes tiempo para salir, tus pensamientos son “que mal planeados están los baños del restaurante", "quién habrá diseñado el menú?" o "¿quién diseñó este afiche (el logo, el nombre, la silla, la taza o la cuchara)" 34. Uno de los cepillos de dientes que hay en tu baño es de tu compañero de entregas. Pero aun así amamos nuestra carrera.....