10 meses...

Poco tiempo en números, pero largo en su ausencia, y con ese sabor tan amargo que su partida me dejó. Creo que soy al único que le importa, por qué ni siquiera la madre de ella llama para preguntar por su nieto; ni falta que hace.

El camino es con mi hijo de la mano, siempre juntos; los demás se pueden ir a la mierda.

1 comentario:

Anónimo dijo...

A la mierda todos!, excelente! eres un excelente padre!